¿Y si nadie viene?
9. agosto 2026 |
No existen garantías. Existe compromiso.
Fíjate
Esto que te voy a contar sirve para una empresa, un libro, una relación, una carrera profesional o cualquier proyecto que dependa de la voluntad de otros.
La incertidumbre está en todas partes. Lo que importa es el compromiso.
Nadie te garantiza que la gente vaya a venir. Ni a una misa. Ni a tu negocio.
No sé de cuál religión seas y parto de asumir que tu asistencia a misa es más un compromiso contigo que con la Iglesia, si asistes, que si no asistes no pasa nada, uno menos en la sala.
El sacerdote abre su iglesia con la convicción de que van a asistir personas. Lo hace con el mismo compromiso, con la misma preparación.
Que hay una lista de suscriptores, bueno, no sé si los que pagan el impuesto o los que se han bautizado, pero nadie pasa lista para ver quién asistió, quién vino y quién dio la propina el domingo.
Lo mismo pasa con la Cuaresma y el ayuno. A lo que me refiero es que nadie controla esas cosas; el compromiso y la cuenta la llevas tú.
Voy, que me desvío: tú te vistes y vas a la iglesia con la confianza de que ese domingo el sacerdote está ahí, puntual, para ofrecer la homilía.
¿Qué haces cuando has cumplido con tu parte, pero el resultado depende de la voluntad de otros?
Confiar.
Él aparece confiado en que tú vas a ir y tú vas confiada en que él va a estar. En caso de ser una comunidad que no tiene sacerdote asignado, se avisa en caso de que un domingo no haya sacerdote disponible.
Qué haces si tienes un producto, una web, una estrategia, una publicidad: puedes crear las condiciones, pero no puedes obligar a nadie a comprarte. Responsabilidad no significa controlar el resultado. Significa hacerte cargo de aquello que sí depende de ti.
Lo que te quiero decir: así funciona todo en la vida. Hacemos confiando en lo que podemos hacer nosotros, no en lo que pueden hacer los demás, que si vas confiado en los demás, lo mismo aparece alguien y te da una limosna. Lo que te quiero decir es que no puedes controlar la voluntad de los demás más que la tuya misma.
Muchas personas abandonan porque confunden compromiso con garantía de resultado.
Abrir un negocio y trabajar para hacerlo funcionar es compromiso; creer que por esa acción la gente tiene que comprar es expectativa.
Te lo pongo más claro:
«Voy a publicar durante seis meses».
Eso es compromiso.
«Y por eso tendré 10.000 seguidores».
Eso es una expectativa.
Una persona deliberada no exige garantías para actuar. Decide qué va a hacer y acepta que el resultado también depende de factores que no controla.
¿Cuántas cosas has dejado de hacer porque no tenías garantías?
La incertidumbre no apareció porque decidiste emprender. Ya estaba ahí. La seguridad absoluta no llega; esperar seguridad y buscar todas las certezas para empezar es una excusa para no empezar nunca.
Quizás madurar sea entender que no necesitamos garantías para comprometernos.
Necesitamos saber qué depende de nosotros y estar dispuestos a hacerlo aunque no sepamos quién vendrá, quién comprará, quién aplaudirá o cuánto tardará.
La incertidumbre está en todas partes.
Lo que cambia nuestra vida no es eliminarla. Es decidir qué vamos a hacer a pesar de ella.
¿Y si nadie viene?
Empieza a buscar la razón, aprender, leer los resultados en vez de decir que es un total fracaso.
PD: No temas, confía.