Querer

10. noviembre 2025 | 

(sin manual de autoayuda)

Querer no es necesitar.
Cuando necesitas, llenas un hueco.
Cuando quieres, compartes lo que ya eres.

No es poseer ni controlar.
Es acompañar, aceptar, y elegir — incluso cuando no conviene.
Porque el querer de verdad no se mide en sacrificios, sino en libertad.

Puedes querer a tu marido y no lavar su ropa.
Te casaste para acompañarlo, no para ser su madre.
Tú también trabajas, también te cansas, también existes.

Querer es mirar al otro sin disfraz,
escuchar sin el reloj puesto,
y quedarte porque quieres, no porque debes.

El respeto no siempre es amor,
pero sin respeto no hay amor que dure.
Si asfixias, no amas: controlas.

Y los límites… ah, los límites.
Cuando empiezas a ponerlos, caes mal.
Perfecto: quiere decir que estás empezando a quererte bien.

Dar todo no es amar.
Amar es dar sin resentimiento, sin pasar factura.

Y agradecer… eso sí cuesta.
Porque cuando agradeces, dejas de quejarte.
Y sin queja, ¿de qué vive el ego?

No prometas “para siempre”.
Promete estar mientras estés.
La vida se ríe de los “nunca” y los “siempre”.

Querer bien es elegir sin miedo.
Sin obligación.
Con verdad.
Con libertad.

Querer bien es alegrarte de que al otro le vaya bien,
aunque tú sigas a medio camino.

Eso sí es amor del bueno.

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