Qué hacer cuando …

18. febrero 2026 | 

las cosas no salen como quieres

Fíjate.

Tú haces planes.
Y luego el mercado decide.
El mundo decide.
Las circunstancias deciden.

Imagínate que llevas meses ahorrando para volar a Barcelona el 23 de abril, el día de Sant Jordi, para que tu escritor favorito te firme todos los libros que le has comprado.

Dejas el café.
Las tortas.
Guardas el carro (el coche).
Vas en bici.
Usas transporte público.
Ahorras gasolina, diésel o lo que le eches.

Todo calculado.

Y el día antes miras el parte del tiempo.
Tormenta eléctrica.
Vuelo cancelado.

Llegas tarde.
Las casetas ya no están.
Los libros recogidos.
Rosas pisoteadas por el suelo.
Y no conoces a nadie en la ciudad.

Te enfureces.
Con el clima.
Con Sant Jordi.
Con el mundo.

Te pregunto algo serio:
¿no es eso el comportamiento de un niño?

El niño al que no le salió el plan.
Al que no le firmaron el libro.
Al que la realidad no le pidió permiso.

Ahora piensa cómo reacciona un empresario.

Deja la maleta en el hotel.
Se viste bien.
Reserva en un buen restaurante.
Se sienta.
Come tranquilo.
Observa.
Disfruta.

Sabe que no todo el mundo va con prisa.
Que no todos tienen el mismo plan.
Y que muchas veces el plan B es mejor que el A.

Tal vez se cruza con ese escritor en la calle.
O en el restaurante.
O no.

Pero no se amarga.

La pregunta es esta:
¿y si disfrutas del plan… aunque no sea el que habías previsto?

Piénsalo.

Y si tienes un amigo quejumbroso,
envíale este artículo.

Que tengas un buen día.

 

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