Por qué negar tus sesgos …
16. septiembre 2025 |
te hace más ciego
Fíjate en esto
Hay un refrán que dice: ojos que no ven, corazón que no siente.
¿Necesitamos ver para sentir? ¿O también necesitamos oír, escuchar, tocar?
¿Qué tan ciegos vamos por la vida y cuánto decide nuestro cerebro por nosotros?
La mente presta más atención a lo negativo y a lo inesperado.
Roy Baumeister lo cita: los estímulos “malos” o discrepantes pesan más y se procesan con más detalle que lo positivo.
El cerebro detecta automáticamente desviaciones de la predicción.
Cuando vemos un texto, esperamos patrones: palabras correctas, ortografía coherente.
Como esperamos que la novia llegue de blanco y el novio con traje: si algo rompe el patrón, surge crítica. Incluso cuando cumplen con lo esperado, no todos los cerebros encajan igual.
Hay respuestas neuronales específicas a los errores.
Zonas como la anterior cingulada y marcadores como el error-related negativity (ERN) se activan ante conflictos entre lo esperado y lo observado (Jan R. Wessel).
Lo que destaca se recuerda más.
El efecto Von Restorff dice que un elemento distinto —por color, forma o contenido inesperado— llama más la atención y se retiene mejor.
El contraste visual importa: un ladrón entre gente apresurada, un vestido rojo en una fiesta de negro o, el favorito de Isra Bravo, una persona vestida entre una multitud desnuda.
El sesgo de negatividad está entre los cinco más influyentes en cómo percibimos el mundo.
Y el más común de todos: creer que somos completamente objetivos.
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