Papel y Lápiz ¡Escribe!
¿Por qué y para qué?
La mayoría anda por la vida con las manos como muñecos de Lego. Si tienen suerte, solo las manos.
El lápiz y el papel han sido un antes y un después. Solo lápiz, papel y cinco minutos al día, desde que tenía nueve años.
Cuando escribes tus metas, las cosas dejan de ser borrosas en tu cabeza. Dejan de ser pensamientos que vienen y van. Las ves, las reconoces, las aceptas. Y lo más importante: dejas atrás lo que ya no sirve. Todo lo que quedó del pasado, lo que te duele o lo que quisiste revivir, lo escribes y lo dejas en el papel. Y ahí se queda, pasa de ser un pensamiento rumiante a una historia sobre el papel.
Yo lo hice cuando tuve que volver a empezar desde cero. Cuando me sentía derrotada, sola y fuera de lugar. Cada palabra que escribía era un recordatorio de que podía dejar atrás lo que ya no me pertenecía, que podía reconstruir mi futuro y recuperar algo que nadie podía darme: control sobre mi propia vida.
Cinco minutos al día para escribir metas pequeñas, claras, sencillas, pero reales. Solo con eso, los pasos empiezan a aparecer, el miedo se calma y la seguridad vuelve. Porque cuando ves lo que quieres en el papel, la mente lo cree, lo acepta y deja de aferrarse al pasado.
Escribir es, además de un acto mágico, un acto de respeto a ti misma. Es la forma más simple de dejar atrás lo que te detiene y empezar de nuevo, con las manos limpias, el corazón ligero y la certeza de que, aunque estés empezando de cero, puedes elegir hacia dónde ir.
Escribe ¿por qué y para qué? quieres, lo que quieres.
Toma cinco minutos.
Lápiz y papel.
Hazlo hoy.
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