El cliente mas ordinario

4. abril 2026 | 

puede ser el mas extraordinario

Fíjate.

¿Te has fijado cómo va vestida la gente cuando va a comprar?

En Venezuela, hasta para ir al supermercado, la gente se viste con intención.
Y las mujeres se visten … para las mujeres.

Es así.

 

Se supone que la dependienta —o como se le diga donde vives— tiene la misión de vender o en su defecto de atender al cliente.

Pero no reacciona igual contigo si vas con una franela blanca de Fruit of the Loom, unos pantalones vaqueros y unas chanclas…

Que si entras en tacones, con chaqueta, cartera de mano y maquillada.

Hay que “poner vida e interés en cada transacción, por pequeña que sea”. Esta frase la leí en un libro.

¿Cuántas veces te ha pasado… que la persona que parecía la que menos… es la que más?

Las apariencias engañan. Pero por un sesgo de belleza.

En los países europeos, el clasismo es algo que no se puede tapar con un dedo. Tampoco el sol.

Cada vez que cuento que, cuando quiero lograr algo, me pongo tacones… la gente se ríe.

Lo que no saben es que no lo digo por hablar.
Lo he probado.

A la mayoría de la gente le gusta estar rodeada de amor, de belleza y de riqueza.

 

Un día, subiendo unas escaleras, me preguntaron si necesitaba ayuda… solo por ir en tacones y con chaqueta.

Un año antes, había acudido a una cita en sneakers, jeans y camiseta de Benetton.

La mujer que tenía que recibir mis papeles me mandó a aprender alemán … incluso cuando estábamos hablando en alemán.

En ese momento pensé: Esta mujer está siendo víctima de por lo menos 18 de sus sesgos.

Se supone que debería importarnos la humanidad.

Pero por la calle camina, la mayor parte de las veces, el ego.

El ego por defecto o por exceso. Por creerse más o por creerse menos.

En ambos casos… es una estupidez.

La ignorancia es atrevida.

Envíale esto a tu amiga miedosa y estúpida. Solo esas dos palabras definen un comportamiento así.

Feliz y bendecida Semana Santa.

Artículos similares