Cuánto cuesta …

1. marzo 2026 | 

una milonga

Dicen que algo cuesta una milonga cuando es caro.

Lo caro no es la milonga. Lo caro es no aprenderla.

Has visto bailar tango.

No sabes quién mueve el pie.
No entiendes cómo no se pisan.
Desde fuera parece magia.

Desde dentro es práctica.

Imagina a un austriaco aprendiendo con una argentina.
Él con traje celeste.
Ella con vestido espectacular.

Tú ves elegancia.

Yo veo horas.
Errores.
Pies pisados.
Ego tragado.
Repetición.

A él le costó una milonga aprenderlo.

Y a ti te va a costar una milonga lo que quieres conseguir.

No dinero.

Constancia.

La perseverancia no se ve bonita mientras la construyes.
Se ve lenta.
Torpe.
Aburrida.

Pero funciona.

La mayoría quiere bailar bien sin pasar por el ridículo.
Quiere éxito sin proceso.
Quiere aplausos sin ensayo.

No funciona así.

Si quieres triunfar —sea lo que sea triunfar para ti—
tienes que entrar a la pista.

Equivocarte.
Ajustar.
Volver.
Repetir.

Hasta que un día ya no mires tus pies.

La perseverancia cuesta una milonga.

Pero no pagarla cuesta la vida entera.

A por ello.

Reenvía este mensaje si conoces a alguien a quien todo le cuesta una milonga…

Puede ser que su milonga sea el sistema nervioso

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