Cuando das información demás …
8. septiembre 2026 |
Te estás justificando y además te sacan de contexto
Fíjate
El Domingo estaba en una fiesta infantil.
Ya sabes, los niños (preadolescentes) destruyendo la casa y la tranquilidad de la dueña mientras los adultos se validaban entre sí.
La pregunta es: ¿cómo estás y cómo va el trabajo?.
Esta pregunta a mí me pone los ovarios por fuera y a colgar porque pareciera que si no vas bien en el trabajo no va bien nada.
Había una persona allí, alrededor de esa mesa, que estaba atragantada. Con una necesidad de ser escuchada.
Contaba que había renunciado a su trabajo y que hacía dos semanas había mostrado su desacuerdo de una forma directa, alzando la voz y dejando clara su posición ante la forma de comunicarse.
Decía que la diplomacia dejaba a tu interpretación, con tanta suavidad, el tema, en vez de decir claramente lo que estaba ocurriendo.
Y había un tipo que le decía:
Lo siento mucho, lo siento mucho por ti, siento mucho que estés en esa situación.
Yo los miraba y decía, pobre… quiere que le validen su punto de vista, no quiere que sientan lástima por ella.
Me refiero a la persona. Tú ponte a pensar si era hombre o mujer, da igual.
El tipo no hallaba cómo hacer para que la persona se callara, y la persona alzaba más y más la voz para sentirse escuchada, ignorando la lástima que el otro sentía.
Mientras más lo siento, más aguerrido el argumento.
La persona argumentaba su compromiso con hacer su trabajo correctamente en una empresa que estaba en la quiebra.
Aun así, sentía su compromiso de hacer su trabajo lo mejor posible, aunque asistir todos los días a la empresa no tuviera sentido.
No había ni trabajo ni mucho que hacer más que mirar una pantalla y esperar que algún equipo necesitara una orden de salida.
Antes de irse, comenta que quedarse haciendo teletrabajo, enfermarse, asistir o no asistir daba igual porque nadie solicitaba sus servicios más que al momento de buscar algún responsable de algo que no le incumbe.
Y pensaba quedarse en casa porque no tenía sentido ir a una oficina donde se había perdido el compañerismo y cambiar eso por una mañana en casa con sus hijos no tenía sentido.
Una de las personas que estaba allí le mira y responde:
No, ¿y qué? ¿Hay que hacer el trabajo correcto hasta el último día?
La gente te oye.
Y el valor de las palabras sigue vigente.
La gente te oye más para sacarte de contexto, para juzgarte que para entenderte.
La gente busca tu “incoherencia” para desactivar tu poder y poder justificar su crítica.
Y además … lee esto con atención:
No es incoherente tomar una nueva decisión con una nueva información. Eso es criterio.
No es incoherente decir: este lugar me sirve ahora, pero no quiero quedarme.
No es incoherente ocupar un lugar por un acuerdo laboral aun sabiendo que ese no es tu lugar.
Sí es incoherente convertir la fidelidad a una decisión pasada en una traición a la persona que eres hoy.
Esto sí es incoherente.
De todos modos, cuando hables, ten en cuenta que la gente te escucha y luego utiliza lo que dices en tu contra.
Ese tipo de gente no es la que te va a llevar a la cima.
PD: Puedes haber aceptado un trabajo porque en ese momento tenía sentido.
Podías necesitarlo.
Podías querer aprender.
Podías pensar que era una buena oportunidad.
Podías haber hecho un compromiso contigo misma.
Y después, viviendo la experiencia, descubrir:
“Esto ya no es lo que quiero.”
Eso no convierte automáticamente tu decisión anterior en un error. Es una experiencia.