Es por mí?

13. mayo 2026 | 

que late tu corazón

Fíjate.

Hay una canción de Juanes que dice: “Y es por ti que late mi corazón.”

La canción “Es por ti” fue escrita para su esposa, Karen Martínez, en una etapa luminosa de su vida. Amor, estabilidad, tranquilidad emocional… todo muy bonito y muy romántico.

Bueno.

Yo me acordé de esa canción en un curso de crecimiento personal.

Y no porque estuviera Juanes, ni La Chechi, ni nadie cantando con guitarra alrededor de una fogata emocional.

No.

Me acordé porque había una persona que se salía de la sala cada vez que alguien decía:

“No puedo.”
“Eso es muy difícil.”
“La vida me tiene bloqueado.”
“Mercurio retrógrado.”
“La luna.”
“El trauma.”
“El árbol genealógico.”
“El perro.”

Aquello ya parecía terapia grupal patrocinada por el sistema solar.

Hasta que una mujer, cansada de verlo salir y entrar como puerta de supermercado, le preguntó:

“¿Es por mí que te sales siempre?”

Y él respondió: (sonido de gong chino)

“No.”

Seco.
Claro.
Sin drama.

La cara de la mujer fue un poema. Y yo pensé: “Esto se puso bueno.”

Porque ahí pasó algo interesante.

Ella dejó de sentirse responsable de algo que no le pertenecía.

Y él dejó de convertir su incomodidad en culpa ajena.

Liberación doble.

Mientras tanto, el resto del grupo hacía lo que mejor sabe hacer la humanidad:

inventarse películas.

“Seguro le cae mal.”
“Seguro la odia.”
“Seguro pasó algo.”

Y ahí entendí algo.

No somos tan importantes como creemos.

La mayoría de las veces la gente está luchando con sus propios pensamientos, sus propios miedos y sus propios dolores. No contigo.

Pero el ego tiene una obsesión curiosa: creer que todo gira alrededor de uno.

El autoconocimiento empieza cuando entiendes algo incómodo: no todo es por ti.

Y también: no todo es contra ti.

Hay una diferencia enorme entre responsabilizarte de lo que sientes… y culpar a otros por sentirlo.

Una cosa te hace libre. La otra te convierte en víctima profesional.

Y vivir buscando culpables es agotador.

Así que hoy te dejo esto:

Libera.
Y libérate.

Deja de cargar historias que nadie te pidió sostener.

Porque a veces la mayor muestra de inteligencia emocional no es explicar más.

Es dejar de tomarte todo personal.

Un abrazo.

Y que tengas un feliz y maravilloso día.

 

 

 

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