La tarea de Domingo …
22. febrero 2026 |
tiene un recurso limitado
Fíjate.
Si miras tu pasado con un poco de honestidad, te das cuenta de algo: has hecho más de lo que crees para llegar hasta aquí.
Y eso ya dice mucho.
Quiero pensar que, cuando haces ese ejercicio, entiendes que los sueños sí se cumplen.
A su manera.
A su ritmo.
Y si miras atrás y sigues en el mismo sitio, no te asustes.
Mientras te muevas, avanzas.
Lo único que no vale es quedarse quieto.
Déjame explicarlo con algo simple.
Si creciste en un colegio católico —en Maracaibo o donde sea— recordarás la hoja parroquial del domingo.
Había que ir a misa, recogerla, pegarla en el cuaderno y hacer el análisis del evangelio.
Cada hoja valía puntos.
Si faltaba una, perdías.
La motivación no era espiritual.
Era práctica: hacer la tarea.
Podías ir a misa.
O podías buscar a un familiar que hubiera ido. Copiar no era lo mismo, pero servía.
En cualquier caso, siempre había algo en común:
-
responsabilidad
-
estrategia
-
esfuerzo
Levantarte temprano.
Convencer a alguien.
Moverte.
Nada caía del cielo.
Aprendías a comunicar.
A pedir.
A negociar.
Cuando todos los colegios pedían la hoja, la abuela que iba a misa era un recurso limitado.
La hoja era del que llegaba primero.
La lección es simple: siempre hay un camino para conseguir lo que quieres.
Puedes elegir el del crecimiento. O el del facilismo.
Pero elegir… siempre eliges.
Si conoces a alguien que se ha olvidado de eso, envíale este artículo.
Que tengas un buen día.
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