La diferencia entre un empleado y …
20. febrero 2026 |
un empresario
Fíjate.
Leyendo un libro —leer es muy importante— recordé algo obvio que muchos olvidan.
Nadie nace aprendido.
Que no se te olvide.
Nacemos con habilidades.
El conocimiento se adquiere.
Y aquí viene lo interesante.
Al empleado le pagan para no equivocarse.
Para seguir el proceso.
Para detectar errores y corregirlos.
Al empresario le pagan por equivocarse.
Por probar.
Por asumir riesgos.
Ojo: no hablo de equivocaciones tipo hundir un banco y dejar a todo el mundo mirando al monte.
Hablo de equivocarte, aprender y ajustar.
Por eso pasar de empleado a empresario es un salto cuántico.
De repente necesitas entender varias profesiones a la vez.
No dominarlas, pero sí conocer lo básico de:
-
Leyes
-
Ventas
-
Marketing
-
Finanzas
-
Comunicación
Y aquí no hay debate:
si no sabes comunicar, no vendes.
Así que ya puedes decidir cuál es la habilidad número uno.
Otra cosa importante.
Si montas un negocio para sentarte ocho horas al día en una silla, igual que cuando eras empleado, has avanzado… pero poco.
La única diferencia es que ahora puedes faltar sin pedir permiso.
Y aunque no creo mucho en eso de “el ojo del amo engorda el caballo”, hay algo claro:
si no cumples plazos,
si no haces el trabajo,
si no te levantas cada día a empujar el negocio,
la bancarrota es lo siguiente que vas a aprender.
Por las malas.
Dos cosas y termino.
La primera: si me escribes a hola@dingapprentice.com, te digo el nombre del libro.
La segunda: envíale esto a alguien que tenga una idea de negocio.
Le va a venir bien.
Que tengas un buen día.