Manifestar no es mendigar
19. noviembre 2025 |
ni pedir
Mucha gente anda por ahí creyendo que manifestar es imaginarse flotando en una piscina llena de billetes.
Como si el universo fuera un cajero automático con retraso.
¿Algo en contra del dinero? Nada.
¿Algo en contra de manifestar? Tampoco.
¿Visualizar? Menos.
Total, pasamos el día visualizando cosas: problemas, pendientes, historias que no van a pasar, desgracias que no existen. Nuestra cabeza es un cine abierto 24 horas.
Pero del dinero no puedo decir lo mismo.
El dinero sí que va y viene… pero no siempre viene a tu mano solo porque estés pensando en él como si fuera tu crush.
Vamos a la RAE:
Manifestar: declarar, poner a la vista.
Declarar: hacer público.
Perfecto.
¿Y a quién se lo declaras?
¿Al universo?
¿A un funcionario?
¿A una oficina de “Deseos y Solicitudes”, planta baja, al lado del aseo?
No existe. Ya lo habríamos visto en TikTok.
Yo también caí en esa: pedir, pedir y seguir pidiendo.
“Quiero trabajo, quiero carro, quiero casa, quiero viaje.”
Las llaves en la mano para recibir el año, la maleta dando vueltas por la cuadra.
Todo ese ritual maracucho–latinoamericano de buena suerte versión turística.
Pero aquí viene el pero, porque siempre hay un pero:
Manifestar no es pedi-güenismo.
Manifestar es agradecimiento.
No se manifiesta diciendo “quiero”.
Se manifiesta diciendo “ya soy”.
Porque si no eres feliz ahora con lo que tienes, tampoco lo serás cuando lo consigas.
Y eso no lo digo yo: lo dice la psicología y cualquier persona que haya comprado algo pensando que iba a arreglar su vida… y no pasó nada.
Manifestar es esto:
estar agradecido con lo que ya eres, mientras te conviertes —paso a paso— en quien quieres ser.
La mejora es continua.
El ser también.
No hay magia. Hay coherencia.
Y cuando hay coherencia… ahí sí empiezan a pasar cosas.
De las buenas.